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Diario Clarín

Revista La Nacíon

La Gaceta de Tucumán - (GaceNet)

Aeroespacio - Revista de la Fuerza Aérea Argentina


Diario Clarín
10 de marzo de 2002
Suplemento Viajes & Turismo
Pág 16
Título:
El miedo a volar

 

 

 

 

“El miedo a volar” - De qué se trata y cómo superarlo, desde un enfoque terapéutico. Un libro con consejos y tratamientos.

“No le tengo miedo a la muerte. Le tengo miedo al avión”, confesó alguna vez Pablo Picasso. No son pocos los que se identifican con la aerofobia declarada por el pintor. El pánico indomable de viajar en una aeronave no hace distinción de raza, sexo o profesión. Según investigaciones estadounidenses, una de cada cinco personas tiene miedo a volar, a pesar que las probabilidades de que ciaga un avión son de 1 en 1,8 millones, según afirma la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos.

En su libro “Vuele sin Temor”, el médico psiquiatra Víctor Bertoli describe los síntomas de la aerofobia: “sensación de ahogo, sudoración profusa, inquietud, angustia, ansiedad”. El autor señala que el pasajero “está en estado de alerta permanente. Todo movimiento normal del personal de abordo se torna sospechoso, aparece una constante y angustiosa atención al ruido de turbinas... la tensión se acumula y las fantasías de inminente catástrofe hacen del viaje un real sufrimiento”.

Ahora ¿cómo se hace para vencer esta fobia que limita la libertad de viajar? Los expertos dicen que la aerofobia sintetiza varios miedos. “El miedo a volar no es una enfermedad, sino un síntoma que debe ser investigado”, sostiene Bertoli en el prólogo de su libro. Según el autor, una vez que se identifica el conflicto o situación traumática que origina la fobia, los síntomas disminuyen o desaparecen. EL autor sugiere dos tratamientos para la aerofobia: psicoanálisis y psicoterapias de apoyo puntuales. Y explica que “el primero se caracteriza por el abordaje individual, causal y profundo del síntoma fobia en sus diferentes aspectos. El segundo, consiste en tratar puntualmente el miedo a volar. En “Vuele sin Temor”, el psiquiatra anima a los aerofóbicos a investigar el conflicto y a resolverlo con un tratamiento adecuado. Para volar con libertad.

 

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La Revista La Nación
28 de abril de 2002
Sección “Libros”
Pág 59
Título:
El terror a los Aviones

 

“El terror a los Aviones” - Zona en Conflicto

“Si usted sufre de sensación de ahogo, sudoración profusa, inquietud motriz, angustia, ansiedad y malestar físico general cada vez que tiene que tiene que subirse a un avión, no se engañe, usted tiene miedo a volar.

En Vuele sin Temor, el doctor Víctor Bertoli es capaz de aventar todos estos síntomas. Médico psiquiatra y piloto apasionado, no se priva de ponerle una cuota de humor e irreverencia a este libro que no ahorra ni las explicaciones técnicas sobre las maravillosas máquinas voladoras.”

 

 

 

 

 

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La Gaceta de Tucuman
GaceNet Edición On-line
www.lagaceta.com.ar
Título:
La fobia de volar...

La fobia de volar, que afecta a uno de cada tres pasajeros, encarada por un psiquiatra y piloto
Por Daniel Dessein.

Bertoli afirma que un piso encerado es estadísticamente más riesgoso que un avión.

Soy aerofóbico; eso quiere decir que tengo miedo a volar. Cada vez que me subo a un avión repaso mentalmente las estadísticas que me aseguran que el transporte aéreo es el más seguro de todos. Los números indican que una persona debería viajar todos los días durante 29 años para sufrir un accidente.

Pero no puedo evitar pensar que estoy a bordo de un gigantesco pájaro de metal con varias toneladas de peso y que me alejará a más de 3.000 metros del suelo, sin olvidar la espectacularidad de las catástrofes aéreas que, periódicamente, registran los diarios y la televisión.

Creo que no me angustia tanto la muerte en sí misma, sino los momentos que imagino le precederían. La caída libre, la falta de control, la incertidumbre, el desconocimiento de lo que sucede en la cabina donde los pilotos manejan mi destino.

Tal vez también exista un componente metafísico en mi perturbación. Cuando observo, desde arriba, la maqueta donde transcurre mi vida y a la que, instantes antes integraba junto a otras minúsculas piezas, es probable que tome conciencia de mi fragilidad, de mi insignificancia.

Circunstancias laborales me obligan a viajar en avión a Tucumán y creo que es el mejor momento para emprender la lectura de este libro. El autor repasa los síntomas que acostumbran presentar los pasajeros con temor a volar: sensación de ahogo, sudoración profusa, inquietud motriz, angustia, ansiedad, malestar físico general.

Cualquier modificación del sonido de las turbinas les suele generar inquietud y los sacudones bruscos, pensamientos trágicos. Los diversos capítulos nos explican los fenómenos físicos y las razones técnicas por las que un avión se mantiene en el aire; las causas por las que se producen turbulencias o pozos de aire; cuáles son los instrumentos con que cuentan los pilotos para detectar condiciones climáticas adversas y para superar eventuales contratiempos; cuáles son las medidas de seguridad que rigen la aeronavegación y también expone las probabilidades de sufrir un accidente. Bertoli afirma que un piso encerado es estadísticamente más riesgoso que un viaje en avión.

Finalmente el autor, que es psiquiatra y piloto, nos expone los distintos tratamientos aplicables a esta fobia, que suele afectar a una enorme cantidad de personas en el mundo. Uno de cada tres pasajeros la sufre.

“...En quince minutos aproximadamente estaremos aterrizando en el aeropuerto Benjamín Matienzo de la ciudad de Tucumán; tenemos cielo despejado y una temperatura de 30 grados centígrados”. Libro ameno, breve y útil para los que padecemos, en el grado que sea, miedo a viajar en avión. A mí, en particular, me ayudó a comprender algunas de sus causas y a vislumbrar posibles soluciones. Y, sobre todo, a que el viaje se me pase volando.

(c) LA GACETA

 

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Aéroespacio
Revista de la FF.AA.

N° 550 (Nov/Dic 2002).
Bibliográficas
www.aeroespacio.com.ar

Bibliográficas

Según estadísticas internacionales un 49% de personas adultas padecen miedo a volar y el nivel de ansiedad que experimentan puede clasificarse en leve (25%), moderado a grave (14%) y muy grave o aerofóbicos (10%). Estos temores resultan infundados si se tiene en cuenta que estudios especializados indican que las probabilidades de que ocurra un accidente aéreo son tan reducidas que una persona debería viajar en avión todos los días durante 29 años para verse involucrado en una catástrofe.

Tal desproporción entre peligro latente y temor se debe en parte a que los desastres aéreos -cuando suceden- encierran siempre una triste espectacularidad por el número de víctimas que producen. Pero además, la situación de un pasajero en vuelo conlleva ciertas particularidades (encierro, falta de control, inactividad, etc.) que afectan sensiblemente a algunas personas y en determinados casos pueden generarles fobias específicas.

Estas afecciones, sin embargo, llegan a controlarse con la ayuda adecuada y a través del conocimiento de las circunstancias que las provocan.

Vuele sin temor. Orientación e información para resolver el miedo a volar, es una obra de lectura sencilla y amena destinada al público general y en particular a aquellas personas para las que viajar en avión se convierte en un verdadero martirio (sensación de ahogo, sudoración profusa, inquietud motriz, angustia, ansiedad, malestar físico general, etcétera).

Víctor Bertoli , médico psiquiatra y piloto apasionado, invita al lector a un vuelo imaginario en el que se disiparán las dudas y temores que generalmente aquejan a los aerofóbicos. La obra no pretende sustituir el trabajo psicoanalítico para desentrañar la causa del temor, pero sí incentiva y estimula al lector para que resuelva su problema.

Quizás para un aficionado a la aviación las cuestiones aeronáuticas que allí se tratan (seguridad aérea, sustentación, turbulencia, etc.) pueden resultar elementales; sin embargo encontrará de gran interés el enfoque terapéutico del miedo a volar y la contención que el autor brinda en cada frase disipando angustias y ansiedades, aportando información y tranquilidad, y transmitiendo siempre su pasión por el maravilloso placer de volar.

 

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